La enfermedad del olvido

 Extracto del texto de Alois Alzheimer

Estas fueron las palabras de Alois Alzheimer [1], quien en 1907 observó y describió por primera vez la enfermedad que lleva su nombre.

¿Cómo es posible que podamos olvidarnos de comer, de hablar, de andar o incluso de respirar? ¿En qué se basa y qué soluciones hay para esta enfermedad tan terrible?

Esta enfermedad [2] fue encuadrada dentro de las enfermedades neurodegenerativas, es decir, aquellas que se caracterizan por la muerte de neuronas en diferentes regiones del sistema nervioso y el consiguiente deterioro funcional de las partes afectadas, y también forma parte de las demencias, que implican el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria.

foto 1

  [Neurodegeneración. Fuente: aquí]

Seguro que todos conocemos a alguien que padece o ha padecido la enfermedad, lo cual no es de extrañar, ya que, según la OMS [3], en el mundo hay 47,5 millones de personas que padecen demencia y cada año se registran más de 7,7 millones de casos nuevos. Es además la enfermedad neurodegenerativa de mayor incidencia a nivel mundial y deja a las personas incapacitadas, alterando la situación social de los que le rodean.

Pero, ¿qué es lo que ocurre realmente para que algo así pueda suceder? ¿Es el alzhéimer una enfermedad hereditaria? ¿Existe algún tratamiento?

Por lo general, la enfermedad [4] comienza con la incapacidad de adquirir nuevos recuerdos, pero suele confundirse con actitudes relacionadas con la vejez o el estrés. A medida que progresa, aparecen confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria a corto plazo y una predisposición a aislarse a medida que declinan los sentidos del paciente. Gradualmente se pierden las funciones biológicas, que finalmente conllevan a la muerte.

¿Qué es lo que está ocurriendo en el cerebro de estas personas para que se vaya “destruyendo” poco a poco?

Todo este proceso se cree que es producido por la acumulación de dos proteínas en el cerebro, ß amiloide [5] y tau [6] (esta última con modificaciones), que dan lugar a agregados que se denominan placas seniles y ovillos neurofibrilares, respectivamente. Con el tiempo, estos agregados van ocupando más y más espacio provocando una serie de cambios que desembocan en la muerte de las neuronas. Cuando aparecen síntomas y nos damos cuenta realmente de que una persona padece esta enfermedad, ya es demasiado tarde, ya que esta se encuentra en su fase final y ya no hay forma de revertir el proceso.

Dibujo

               foto 2               Foto 3

               [Diferencias. Fuente: aquí]                 [ß amiloide y tau en alzhéimer. Fuente: aquí]

En cuanto a si es heredable o no, depende. Existen dos tipos de enfermedad de Alzheimer: esporádico y familiar [7]. La enfermedad de Alzheimer familiar se da en un número muy reducido de casos, por transmisión de alteraciones en determinados genes, y la edad de presentación generalmente es anterior a los 65 años. Sin embargo, la mayoría de las veces lo que tenemos es alzhéimer esporádico, que se produce por un conjunto de factores genéticos y ambientales (es decir, no es “heredable” como tal, depende en gran medida de nuestro estilo de vida).

Por último, es importante saber que por el momento no existe ningún tratamiento que revierta el proceso de degeneración de la enfermedad. Sin embargo, sí se dispone de algunos fármacos que pueden retrasar, en determinadas etapas de la enfermedad, la progresión de la patología. Destacan en este sentido inhibidores de colinesterasa [8]. Las personas que sufren la enfermedad tienen niveles bajos de acetilcolina, un neurotransmisor involucrado en la comunicación entre las neuronas. Los inhibidores de la colinesterasa retardan la degradación de la acetilcolina y proporcionan una fuente adicional de este componente químico para la comunicación entre las células nerviosas. Esto ayuda a retrasar la progresión del deterioro cognitivo y pueden ser efectivos para algunos pacientes entre la primera fase e intermedia.

¿Qué esperanzas tenemos de cara al futuro? Durante estos años se han desarrollado multitud de terapias que parecían funcionar en ratones. Pero… ¿Qué paso cuando se empleó en humanos? La verdad es que no funcionaron. Aun así, tengamos esperanzas.

Esperamos que haya sido de vuestro interés esta entrada. ¡Animaos y comentad!

¡Hasta el próximo episodio!

Cortometraje Alzheimer (DSR producciones)

Fuentes:

2 comentarios

  1. Inma · octubre 10, 2015

    Gracias chicos por esta entrada tan interesante, sobre todo para los que hemos tenido algún familiar con esta terrible enfermedad. Nos lo habéis hecho entender de una forma muy amena y didáctica. Hasta el próximo capítulo!

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  2. Anónimo · octubre 10, 2015

    Buena explicación sobre un tema que es muy importante y que además esta lleno de tecnicismos los cuales la mayoría no entienden, pero en este caso esta explicado de una manera bastante adecuada para todo el mundo

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